Plasmada en un verde mural, la historia de la humanidad se manifiesta con el impresionante proceso de su evolución. Simbolizando la misma sensación de florecimiento y prosperidad, se muestran los elementos más renovadores de la historia. Tres revoluciones se presentan junto a sus mayores invenciones. Así, el desarrollo agrícola, industrial y de la información nos recuerdan cómo el espíritu del progreso permanece a pesar de las transformaciones de la sociedad.
Los satélites y antenas describen un mundo de abundante información junto a sus instrumentos de almacenamiento: los disquetes y discos. El internet figura con las tres letras que explican el “World Wide Web”; y contemplando así de izquierda a derecha, encontramos el logro del hombre por conquistar la Luna y el espacio: el primer cohete espacial.
Poco a poco, elementos cercanos nos llevan hacia las raíces de nuestra actual civilización. El conocimiento abstracto se representa en una simple pero grandiosa ecuación: E=MC², la teoría de la relatividad de Einstein. Luego, la presencia del Film indica la primera entrada hacia universos imaginarios. Asimismo, el primer auto, los barcos conquistadores, la imprenta china, los estudios de Da Vinci, los jeroglíficos de los egipcios, y muchas figuras más, connotan el don innato del hombre del progreso.
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