La búsqueda de una historia adecuada forma parte de la presión cotidiana de todo periodista. ¿Y qué hay de aquellos que se dirigen a poderosos personajes políticos? Probablemente procuren escribir algo de gran interés o de enorme influencia para el desarrollo del país. Esta es la historia de Stephen Glass: el joven y talentoso periodista que produjo la peor crisis de “The New Republic”. La historia del astuto reportero se inició con las insuperables anécdotas narradas que seducían a todo público. Sin embargo, poco a poco su oculta verdad fue revelada al generar ciertas polémicas en sus artículos, muchos de ellos nada veraces. Glass es descubierto en mayo de 1998 y sus falsas historias llegan a su fin perjudicando también a la revista de alta reputación.
El derrumbe de Glass se cuenta en la película "Shattered Glass" del 2003. En ella se describe el entorno de alta competividad y constante movimiento del periodista quien busca siempre impresionar a través de las notas informativas. Cuando el objetivo de esa búsqueda se da puramente en el desarrollo del ego, se origina la inversión de la ética periodística. Por ello, el periodista debe tener siempre presente el actuar fielmente a la verdad y velar por la búsqueda del desarrollo común en el manejo de información. No se trata de quien escribe mejor, sino de mantener claro ese objetivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario