domingo, 23 de agosto de 2009

Asesinado pero nunca muerto: Pedro Navaja



Durante seis minutos y medio, Rubén Blades, la leyenda de la salsa, nos deleita una vez más con la inolvidable crónica de Pedro Navaja. La historia del matón de esquina quien a hierro mató y a hierro murió por el inesperado encuentro con una mujer y su revolver en mano.

El ritmo de la clave y las congas dan el inicio a la canción y junto a las primeras palabras del famoso cantautor, el público reconoce inmediatamente el imborrable relato que marcó la historia de la salsa. Poco a poco un nuevo instrumento entra al compás de la melodía llenando de alegría al espectador quien no duda en incorporarse a la función con el baile. La cámara recorre los alrededores de los músicos y las luces desprenden un psicodélico resplandor a lo largo del tema. Rubén nos cuenta el mensaje de su canción (“la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”): se acerca el fin de la imborrable crónica policial. Definitivamente, solo en nuestros ojos y oídos, pero jamás en nuestros corazones.

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